01 · PSICOLOGÍA A DISTANCIA
Que la videollamada no sea otra forma de evitar
Conectarte desde casa puede facilitar el acceso, pero conviene observar por qué eliges ese formato. Si la ansiedad hace que cada vez salgas menos, el plan no debería limitarse a mantenerte en un lugar donde nunca aparece el malestar. En consulta se valora qué situaciones has dejado de afrontar y cómo incorporarlas al trabajo de manera gradual y acordada.
02 · PSICOLOGÍA A DISTANCIA
Trae escenas concretas de tu semana
Para preparar la primera cita, piensa en dos o tres momentos recientes: dónde estabas, qué anticipabas, qué notaste y qué hiciste después. No necesitas controlar los síntomas para conectarte. Hablar de escenas reales permite distinguir preocupación, comprobaciones, búsqueda de seguridad y evitación sin convertir la sesión en una lista interminable de etiquetas.
03 · PSICOLOGÍA A DISTANCIA
Practicar fuera de la pantalla
Cuando la valoración lo aconseja, parte del trabajo puede consistir en ensayar nuevas respuestas en el entorno cotidiano y revisarlas en la siguiente sesión. Se acuerda qué probar, con qué objetivo y cómo observar lo ocurrido. No se propone exponerte a situaciones difíciles por tu cuenta sin entender el plan ni se promete eliminar toda sensación de ansiedad.
04 · PSICOLOGÍA A DISTANCIA
Si el malestar aparece durante la sesión
Antes de empezar, conviene acordar una vía de contacto ante un fallo técnico y comprobar que estás en un lugar adecuado. Si el malestar impide continuar, se revisa el ritmo y la necesidad de otros apoyos. Un síntoma físico nuevo o intenso no debe atribuirse automáticamente a ansiedad por estar en terapia: puede requerir una valoración médica presencial.