01 · PSICOLOGÍA A DISTANCIA
Acordar quién participa y en qué momentos
Antes de empezar se aclara quién solicita la ayuda, qué preocupa al adolescente y qué espera la familia. Según la edad y las circunstancias, se organiza el consentimiento y la participación de quienes ejercen la responsabilidad parental. Las conversaciones con la familia y las individuales tienen objetivos diferentes; no se da por hecho que todos deban estar en toda la sesión.
02 · PSICOLOGÍA A DISTANCIA
Privacidad real dentro de casa
Es importante que el adolescente pueda hablar sin personas escuchando detrás de la puerta o interviniendo fuera de cámara. Conviene preparar un lugar tranquilo y acordar cuándo no habrá interrupciones. Si esa privacidad no es posible, la profesional valora alternativas: cambiar la franja horaria, utilizar otro espacio adecuado o plantear una cita presencial.
03 · PSICOLOGÍA A DISTANCIA
Lo digital puede ayudar o dificultar
La familiaridad con las pantallas no garantiza que resulte fácil hablar por videollamada. Se observa la atención, el cansancio y la comodidad con el formato. El uso de juegos, materiales o ejercicios depende del objetivo, no de entretener durante la cita. Si desconectar es una manera de salir de conversaciones difíciles, se trabaja también cómo sostenerlas.
04 · PSICOLOGÍA A DISTANCIA
Coordinar sin convertir la sesión en vigilancia
Cuando es pertinente, se pueden acordar orientaciones para casa o coordinar información con otros profesionales con el consentimiento necesario. Se explica qué información se comparte y cuáles son los límites de confidencialidad. La familia necesita conocer su papel sin recibir una transcripción de todo lo que el adolescente cuenta.