Dolor de oído: qué puedes tomar y cuándo consultar
El dolor de oído puede venir del propio oído, de la mandíbula, de la garganta o de una infección respiratoria. Un analgésico puede aliviar, pero no identifica la causa ni sustituye la exploración.
Qué puede causar el dolor
Una infección del conducto o del oído medio puede doler, pero también pueden hacerlo un tapón, un tímpano irritado, un cambio de presión, la articulación de la mandíbula, una muela o la garganta. El lugar donde se percibe el dolor no siempre coincide con su origen.
El comienzo, la duración, la fiebre, la secreción y la audición ayudan a separar una molestia autolimitada de un problema que necesita exploración. No es recomendable diagnosticarte solo con una búsqueda.
Paracetamol e ibuprofeno
El paracetamol se utiliza como analgésico y antitérmico. El ibuprofeno pertenece a los antiinflamatorios y puede ser útil en algunas personas, pero tiene más contraindicaciones relacionadas con estómago, riñón, corazón, anticoagulantes, alergias y embarazo.
Ninguno debe tomarse automáticamente por tener dolor de oído. Revisa el prospecto, respeta la dosis de tu presentación y consulta a un farmacéutico o médico si tomas otros fármacos, tienes una enfermedad crónica o el paciente es un niño.
Qué información debes comprobar
Antes de elegir un medicamento, comprueba edad y peso si se trata de un menor, embarazo o lactancia, alergias, úlcera o sangrado digestivo, enfermedad renal o hepática, hipertensión, asma sensible a antiinflamatorios y medicación habitual.
También importa si hay secreción, un golpe, un cuerpo extraño, una cirugía reciente o un tímpano perforado. En esos casos, aliviar el dolor puede ser necesario, pero no debe retrasar la exploración.
Medidas que pueden acompañar
Descansa, evita que entre agua y no introduzcas bastoncillos ni gotas no indicadas. Una compresa templada sobre la parte externa puede resultar agradable, siempre que no esté muy caliente y no sustituya la atención si el dolor es intenso.
Si el dolor aparece al masticar o junto a tensión mandibular, observa si aprietas los dientes y evita alimentos muy duros hasta ser valorado. Si se relaciona con un catarro o la garganta, trata la causa general con medidas de autocuidado.
Qué no conviene hacer
No pongas aceite, alcohol, agua oxigenada ni gotas antibióticas sobrantes sin saber cómo está el tímpano. Tampoco uses antibióticos por tu cuenta: una otalgia no demuestra que exista una infección bacteriana.
No tapes el oído con algodón durante horas ni intentes extraer cera o secreción profunda. Limpiar solo la parte externa y mantener el oído seco suele ser suficiente mientras esperas indicaciones.
Cuándo pedir cita
Pide valoración si el dolor dura más de dos o tres días, se repite, no responde al alivio habitual o se acompaña de pérdida de audición. La otoscopia permite localizar la causa y decidir si se necesitan gotas, medicación u otra actuación.
Busca atención prioritaria ante fiebre alta, estado general muy malo, hinchazón alrededor de la oreja, secreción, vértigo, vómitos, debilidad facial o un dolor desproporcionado. Si el paciente tiene defensas bajas o diabetes, consulta antes.
Qué revisa el otorrino
El especialista examina el conducto, el tímpano, la audición y, cuando procede, la mandíbula, la nariz y la garganta. La historia de medicamentos y antecedentes evita indicar gotas o antiinflamatorios que no sean seguros.
Si hay pérdida auditiva, zumbido o vértigo, la consulta puede completarse con pruebas auditivas u otras exploraciones. El objetivo es tratar la causa, no mantener el analgésico indefinidamente.
Cómo seguir la evolución de dolor de oido paracetamol o ibuprofeno
Durante los primeros días, anota cuándo empezó, si afecta a un lado o a los dos, qué intensidad tiene y qué actividades lo desencadenan. Registra también si aparecen fiebre, secreción, pérdida de audición, mareo, placas, tos, congestión, dificultad para tragar o cambios en la voz. Esta información permite valorar la tendencia y no solo una fotografía puntual del síntoma.
Una mejoría progresiva suele ser una señal distinta de un cuadro que se mantiene igual, reaparece con frecuencia o empeora de forma rápida. No aumentes por tu cuenta la dosis de un producto ni mezcles remedios para acelerar el proceso: si el patrón cambia, es preferible pedir orientación.
Qué información conviene llevar
Apunta los medicamentos y gotas que has usado, cuándo los aplicaste y si produjeron alivio o irritación. Incluye antecedentes de cirugía, perforación, alergias, infecciones recientes, exposición a ruido, viajes, reflujo, problemas dentales o tensión mandibular cuando se relacionen con el síntoma.
También ayuda llevar el nombre de tratamientos habituales y explicar qué esperas resolver. Decir si el problema afecta al sueño, al trabajo, a la alimentación o a la comunicación permite ajustar la exploración y priorizar el siguiente paso.
Cómo se confirma la causa
Una búsqueda en internet puede orientar preguntas, pero no distingue por sí sola entre varias causas que comparten síntomas. El otorrino puede explorar el oído, la nariz, la garganta, la laringe, la audición o la mandíbula según lo que cuentes y lo que observe.
Cuando hace falta, la valoración se completa con pruebas como otoscopia, audiometría, timpanometría, una exploración de la voz o una prueba microbiológica. No todas las personas necesitan las mismas pruebas: se eligen para confirmar o descartar hipótesis concretas.
Qué hacer si vuelve a aparecer
Si el síntoma reaparece, revisa qué estaba ocurriendo antes: catarro, alergia, ruido, esfuerzo vocal, comida, postura, estrés o manipulación del oído. Identificar un patrón puede ayudar, pero no sustituye una valoración cuando los episodios son cada vez más frecuentes o intensos.
Evita volver automáticamente al mismo remedio si la situación es distinta. La consulta sirve para acordar qué señales puedes vigilar en casa, cuándo conviene revisar y qué medidas son seguras para tu caso.
Cuándo conviene consultar antes
El mismo síntoma puede tener otra prioridad en un niño pequeño, una persona mayor, durante el embarazo o si existen diabetes, defensas bajas, tratamientos anticoagulantes, cirugía previa o una perforación conocida. En esos casos no es buena idea probar varios productos y esperar a que desaparezca sin orientación.
Indica siempre estos antecedentes al pedir cita. También conviene consultar antes si el problema afecta a ambos oídos, dificulta comer o dormir, aparece después de un golpe o se acompaña de signos que no estaban presentes al principio.
Tres preguntas antes de automedicarte
Antes de aplicar gotas o tomar un medicamento, pregúntate: ¿sé qué causa estoy tratando?, ¿hay algún antecedente que lo haga inseguro? y ¿qué señal me indicaría que debo parar y consultar? Si no puedes responderlas, es preferible pedir consejo a un profesional.
Esta guía sirve para preparar esa conversación, no para sustituirla. Una recomendación segura debe tener en cuenta la exploración, la edad, las enfermedades previas y la medicación habitual, especialmente cuando el síntoma es nuevo, unilateral o persistente.

Cuando el síntoma persiste, hay que mirar el conjunto
Una consulta de otorrinolaringología permite revisar el oído, la nariz, la garganta y la audición en el mismo recorrido. La historia de los síntomas y una exploración dirigida ayudan a separar una molestia pasajera de un problema que necesita seguimiento.
La Dra. Itziar Gotxi puede orientarte sobre el siguiente paso y coordinar la atención con otras áreas del centro cuando sea necesario.
¿Qué es mejor para el dolor de oído, paracetamol o ibuprofeno?
Depende de tu salud y de la causa. El ibuprofeno tiene más contraindicaciones; revisa el prospecto y pide consejo si dudas.
¿Puedo tomar los dos juntos?
No los combines ni alternes sin una indicación clara y sin comprobar dosis, horarios y contraindicaciones.
¿Necesito antibiótico?
No siempre. Muchas otalgias no son bacterianas y el antibiótico solo debe indicarse tras valorar el oído.
¿Puedo echarme gotas?
Solo si son adecuadas para el estado del tímpano y han sido indicadas; evita remedios caseros.
¿Cuándo es urgente?
Pérdida de audición, secreción, fiebre alta, hinchazón, vértigo intenso, vómitos o empeoramiento rápido.
¿Y si el dolor viene de la mandíbula?
La articulación temporomandibular y los dientes pueden referir dolor al oído; una exploración ayuda a diferenciarlos.
Fuentes clínicas consultadas
Contenido informativo revisable. La indicación concreta depende de la exploración y de los antecedentes de cada persona.
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