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Fisioterapia · Guía informativa

Anatomía del tobillo: huesos, articulaciones y cómo se mueve

El tobillo es la articulación que une la pierna con el pie. Está formado por tres huesos: la tibia, el peroné y el astrágalo. En la consulta también se le llama articulación tibioastragalina o talocrural, y funciona como una bisagra que permite, sobre todo, subir la punta del pie (dorsiflexión) y bajarla (flexión plantar). Cleveland Clinic: articulación del tobillo.

Los giros del pie hacia dentro y hacia fuera, que solemos atribuir al tobillo, dependen principalmente de otra articulación situada justo debajo, la subastragalina, entre el astrágalo y el calcáneo. Distinguir ambas ayuda a entender por qué una misma zona puede doler o fallar de maneras distintas. Esta guía describe la anatomía; no sirve para identificar una lesión concreta.

Los tres huesos de la articulación del tobillo

La tibia y el peroné son los dos huesos de la pierna. Sus extremos inferiores forman, junto con el astrágalo, una articulación sinovial: las superficies que se tocan están recubiertas de cartílago y rodeadas por una cápsula que contiene líquido lubricante. Cleveland Clinic: articulación del tobillo.

Tibia y maléolo interno

La tibia es el hueso grueso de la parte delantera de la pierna. Su extremo inferior forma el techo de la articulación y se prolonga hacia abajo por dentro en el maléolo medial, el relieve óseo que se palpa en la cara interna del tobillo. De ese maléolo parte el ligamento deltoideo, que sujeta el lado interno.

Peroné y maléolo externo

El peroné es el hueso fino y lateral de la pierna. Su extremo inferior es el maléolo lateral, el bulto de la cara externa del tobillo, que cierra la articulación por fuera. De él nacen los ligamentos laterales, los que con más frecuencia se lesionan en una torcedura.

Astrágalo: la pieza que transmite la carga

El astrágalo (o talus) es el hueso del pie que encaja entre los dos maléolos. Transmite el peso y las fuerzas entre la pierna y el pie y participa en varias articulaciones: el tobillo, la subastragalina y la articulación transversa del tarso. Una particularidad es que no tiene inserciones musculares directas aunque sí sirve de anclaje a numerosos ligamentos. Brockett y Chapman: anatomía del tobillo.

Su cara superior, llamada tróclea, se relaciona con las superficies de la tibia y del peroné. Su forma facilita la transmisión de cargas, pero observar un dibujo de esa zona no permite reconocer una lesión ni explicar por sí solo un dolor que persiste.

La mortaja: por qué el tobillo cambia de estabilidad según la posición

La tibia y el peroné, unidos por ligamentos tibioperoneos, forman una especie de pinza o "mortaja" en la que se aloja el astrágalo. La parte del astrágalo que entra en esa pinza tiene forma de cuña: es más ancha por delante y más estrecha por detrás. Brockett y Chapman: anatomía y biomecánica del tobillo.

La consecuencia práctica es interesante. Cuando el pie sube hacia la pierna (dorsiflexión), la parte ancha del astrágalo queda encajada y la articulación es más estable. Cuando el pie apunta hacia abajo (flexión plantar), queda en la mortaja la parte estrecha, hay más juego y los ligamentos asumen más responsabilidad. Por eso muchas torceduras ocurren con el pie en punta y girado hacia dentro, por ejemplo al pisar mal el borde de un bordillo.

Un ejemplo cotidiano: al bajar de puntillas un escalón alto, el tobillo trabaja en su posición menos encajada. Al agacharse con los talones apoyados, el astrágalo queda firmemente sujeto. Esta diferencia es anatómica y normal; no indica por sí sola ningún problema.

Tobillo y articulación subastragalina: dos funciones distintas

La articulación subastragalina une la cara inferior del astrágalo con la cara superior del calcáneo, el hueso del talón. Su eje es oblicuo y es el lugar principal del pie donde se producen la inversión (planta hacia dentro) y la eversión (planta hacia fuera). Es una distinción de movimientos predominantes: las articulaciones funcionan de manera coordinada y la subastragalina también participa en un movimiento tridimensional. No debe representarse como una bisagra lateral aislada sin ninguna contribución a otros planos. Brockett y Chapman: movimiento coordinado del tobillo.

ArticulaciónHuesosMovimiento principalEjemplo cotidiano
Tobillo (talocrural)Tibia, peroné y astrágaloSubir y bajar la punta del pieSubir una rampa o ponerse de puntillas
SubastragalinaAstrágalo y calcáneoInclinar la planta hacia dentro o hacia fueraAdaptarse a un terreno irregular o a una playa

Esta distinción explica por qué el calcáneo no se considera parte de la articulación talocrural propiamente dicha, aunque trabaje en estrecha relación con ella. El movimiento al caminar resulta de varias articulaciones y tejidos, por lo que no puede deducirse toda la función de un tobillo midiendo un gesto aislado. Brockett y Chapman: biomecánica del tobillo.

Cartílago, cápsula y líquido sinovial

Las superficies de la tibia, el peroné y el astrágalo que contactan entre sí están cubiertas de cartílago hialino, un tejido liso que reduce el rozamiento. La membrana sinovial produce el líquido que lubrica la articulación. Cuando ese cartílago se desgasta, como ocurre en la artrosis, las superficies pierden su deslizamiento suave y pueden aparecer dolor, rigidez y osteofitos. AAOS OrthoInfo: artritis de pie y tobillo.

El tobillo es solo una parte del sistema del pie. Por eso una molestia descrita «en el tobillo» puede proceder de una articulación o un tejido vecino, sin que sea posible identificarlo únicamente por su posición.

Ligamentos: estabilidad en tres grupos

El tobillo tiene tres grandes grupos de ligamentos. En el lado externo están los ligamentos laterales, que unen el peroné con el astrágalo y el calcáneo. En el lado interno está el ligamento deltoideo, un abanico que va de la tibia al astrágalo, el calcáneo y el navicular. Por encima de la articulación, los ligamentos de la sindesmosis mantienen unidos la tibia y el peroné. Cleveland Clinic: ligamentos del tobillo.

De los laterales, el peroneoastragalino anterior es el más débil y el que se lesiona con más frecuencia. Si has tenido una torcedura, la guía sobre esguince de tobillo explica los grados de lesión y cuándo conviene una valoración.

Músculos y tendones que mueven el tobillo

Los músculos que mueven el tobillo están en la pierna, y llegan al pie mediante tendones. Según Cleveland Clinic, la flexión plantar depende de gemelos, sóleo y plantar delgado, además del tibial posterior, los flexores largos de los dedos y del dedo gordo y los peroneos largo y corto. La dorsiflexión la producen el tibial anterior, los extensores largos de los dedos y del dedo gordo y el peroneo anterior.

El tendón de Aquiles une gemelos y sóleo al calcáneo. Otros tendones transmiten la acción de los músculos que levantan el pie, lo inclinan o ayudan a sostenerlo durante la marcha. Un tendón une músculo y hueso; un ligamento une huesos entre sí. Compartir una zona no los convierte en el mismo tejido ni permite distinguir una lesión sin exploración. Cleveland Clinic: músculos y tendones del tobillo.

Nervios y vasos que cruzan la zona

Por el tobillo pasan el nervio tibial y los nervios peroneos superficial y profundo. Las arterias tibial anterior, tibial posterior y peronea llevan la sangre al pie. Una lesión o compresión de estas estructuras puede producir hormigueo, entumecimiento o cambios de color, síntomas que no deben atribuirse sin más a una lesión articular y que requieren valoración. También pueden coexistir lesiones de varios tejidos.

Cuánto trabaja el tobillo al caminar

Aunque es una articulación de tamaño moderado, el tobillo soporta cargas importantes. El Hospital for Special Surgery indica que puede recibir hasta tres veces el peso corporal durante actividades cotidianas normales. HSS: anatomía del tobillo y esguince alto. Esa exigencia ayuda a entender por qué pequeñas alteraciones de movilidad, fuerza o equilibrio se notan pronto al caminar, subir escaleras o correr.

De la anatomía al síntoma: cómo describirlo mejor

Saber dónde está cada estructura no permite diagnosticar, pero sí describir con más precisión lo que ocurre. En la consulta resulta útil indicar si la molestia está delante, detrás, en el lado interno o en el externo; si apareció tras un giro o sin golpe; si cambia al subir o bajar la punta del pie o al caminar por terreno irregular; y si hay hinchazón, rigidez por la mañana o sensación de fallo. MedlinePlus: dolor de tobillo.

Busca atención urgente si tras un traumatismo hay deformidad, no puedes apoyar el pie, el dolor es muy intenso o notas pérdida de sensibilidad o frialdad en el pie. Un pie frío, pálido o azulado, pérdida nueva de sensibilidad o una deformidad requieren atención inmediata. Una articulación roja, caliente y muy hinchada necesita valoración médica el mismo día, con o sin fiebre y aunque no haya habido golpe. No compruebes la estabilidad saltando, forzando el giro o caminando a pesar de esos signos. NHS: fractura de tobillo y cuándo pedir atención, MedlinePlus: signos de consulta.

Si predominan dolor e hinchazón sin una torcedura recordada, la guía sobre dolor de tobillo sin golpe desarrolla ese problema. Aquí se explica la anatomía y no se plantea una lista de diagnósticos ni una rutina de rehabilitación.

Preguntas frecuentes sobre la anatomía del tobillo

¿El calcáneo forma parte de la articulación del tobillo?

No en sentido estricto. El tobillo lo forman tibia, peroné y astrágalo. El calcáneo se articula con el astrágalo en la subastragalina, que trabaja en equipo con el tobillo pero tiene otra función: inclinar la planta hacia dentro o hacia fuera.

¿Los maléolos son huesos independientes?

No. Son los extremos inferiores de la tibia (maléolo interno) y del peroné (maléolo externo). Por eso, cuando se habla de una fractura de maléolo, se trata de una fractura de uno de esos dos huesos de la pierna a la altura del tobillo.

¿Qué significa que el tobillo sea una articulación en bisagra?

Que su movimiento principal ocurre en un solo plano, como una puerta: arriba y abajo. Los pequeños ajustes laterales que hacemos al andar por un terreno irregular dependen sobre todo de las articulaciones del pie situadas debajo.

¿Tener los tobillos "flojos" es un problema anatómico?

No necesariamente. La estabilidad depende de la forma de los huesos, los ligamentos y el control muscular. Si notas fallos repetidos o torceduras frecuentes, una valoración puede revisar esos tres componentes.

Valoración en fisioterapia

Si tienes dolor, rigidez o sensación de inestabilidad en el tobillo, una valoración presencial permite relacionar tus síntomas con la exploración y decidir si hace falta derivar a otro profesional. Puedes consultar la información del servicio de Fisioterapia en MediBilbao. Este artículo es divulgativo y no sustituye una exploración individual.

Fuentes consultadas

Recontrastadas el 02/10/2026. La ficha editorial distingue secciones leídas, extractos indexados y accesos bloqueados. No se atribuye lectura íntegra cuando solo se pudo consultar una parte.

Del artículo de biomecánica se leyeron el resumen y los apartados de anatomía y movimiento en la copia universitaria abierta. El portal editorial devolvió 403; no se eludió el bloqueo.