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MediBilbao Salud
Fisioterapia · Guía informativa

Bursitis en el pie: dónde aparece, cómo se reconoce y cuándo preocupa

La bursitis en el pie es la inflamación de una bursa, una pequeña bolsa con líquido que reduce el roce entre la piel, los tendones y el hueso. Entre sus localizaciones en el pie están la parte posterior del talón, alrededor de la inserción del tendón de Aquiles, y la prominencia de un juanete. Suele producir dolor sordo, hinchazón, calor y a veces enrojecimiento, y empeora al presionar la zona o al moverla. NHS: bursitis.

La mayoría de las bursitis mejoran en unas semanas reduciendo la presión y la carga que las irrita. Pero una bursa también puede inflamarse por gota o por una infección. Si la zona está muy caliente y roja, el dolor es intenso o tienes fiebre o escalofríos, consulta sin esperar a que se resuelva sola.

Qué es una bursa y por qué se inflama

Las bursas son bolsas revestidas de membrana sinovial que se sitúan en zonas de fricción, por ejemplo donde un tendón pasa sobre una prominencia ósea. Algunas existen de forma natural, como la retrocalcánea, y otras, llamadas adventicias, se forman como respuesta a una presión repetida, por ejemplo bajo la piel del talón o sobre un juanete.

El Manual MSD recoge entre las causas de bursitis las lesiones, el sobreuso y la presión mantenida, la artrosis, las artritis inflamatorias como la gota, la artritis reumatoide, la artritis psoriásica o la espondilitis, y las infecciones. En muchos casos la causa exacta no se identifica. Manual MSD: bursitis.

En el pie, la presión del calzado tiene un papel especial. Un contrafuerte rígido que roza el talón a cada paso o un zapato estrecho que aprieta el juanete repiten el mismo estímulo miles de veces al día, y eso explica que la bursitis vuelva si no cambia lo que la provoca.

Las bursitis más habituales del pie

Bursitis retrocalcánea

Se localiza entre el tendón de Aquiles y el calcáneo, justo por encima de su inserción. El uso repetitivo o excesivo del tobillo al caminar, correr o saltar puede irritarla, y se asocia con frecuencia a la tendinitis aquílea, con la que a veces se confunde. Entre los factores de riesgo figuran empezar un programa de ejercicio muy intenso, aumentar la actividad de golpe sin preparación y tener antecedentes de artritis inflamatoria. MedlinePlus: bursitis retrocalcánea.

Produce dolor en la parte posterior del talón al caminar, correr o tocar la zona; el dolor puede aumentar al ponerse de puntillas o al flexionar el tobillo hacia arriba, y la piel puede estar roja y caliente. El Manual MSD añade que, cuando la bolsa aumenta de tamaño, la hinchazón puede extenderse a ambos lados del talón, y que tras un traumatismo o un ataque de gota los síntomas aparecen de forma brusca, mientras que en la artritis reumatoide lo hacen de manera gradual. Manual MSD: bursitis del tendón de Aquiles.

Bursitis superficial del Aquiles

Esta bolsa se forma entre la piel y el tendón, en el borde superior de la parte posterior del zapato. Es más frecuente en mujeres jóvenes y se favorece con tacones altos, zapatos de salón y contrafuertes rígidos, y con la deformidad de Haglund, una prominencia del calcáneo que roza con el calzado. Al principio da enrojecimiento, dolor y calor; con los meses puede aparecer un nódulo sensible de uno a tres centímetros, rojo o del color de la piel, que en casos crónicos se vuelve fibroso. Manual MSD: bursitis posterior del tendón de Aquiles.

Bursitis sobre el juanete

En el juanete puede formarse una bolsa adventicia sobre la prominencia interna del dedo gordo. El calzado ajustado la irrita y puede volverse dolorosa, caliente, roja y fluctuante. Un dolor muy intenso alrededor de toda la articulación, con calor, hinchazón y enrojecimiento, hace pensar en otros diagnósticos como la gota o una artritis infecciosa, que requieren valoración médica. Manual MSD: juanete.

Otras localizaciones

En la bola del pie también se describe bursitis, con enrojecimiento, hinchazón y dolor sordo, entre otras causas de dolor en esa zona como el neuroma de Morton o las durezas. NHS: dolor en la bola del pie.

Dos ejemplos para preparar la consulta

Son situaciones ficticias e ilustrativas, no historias de pacientes de MediBilbao. Una persona estrena zapatos con una parte posterior rígida y nota una zona sensible justo donde rozan, mientras otra aumenta de golpe las salidas a correr y siente dolor más profundo alrededor del Aquiles. Ambos patrones ayudan a describir el problema, pero no confirman qué bolsa o tendón está afectado.

Un tercer ejemplo cambia la prioridad: una persona presenta hinchazón rápida, calor, enrojecimiento y fiebre. Aunque el bulto parezca una bursitis, necesita valoración sin esperar el plazo habitual de mejora. No conviene pincharlo, masajearlo con fuerza ni intentar seguir corriendo para comprobar qué ocurre.

Cómo diferenciarla de otras causas de dolor

Varias lesiones del talón y del antepié se parecen. La tabla recoge diferencias que describen las fuentes clínicas; solo la exploración permite confirmarlas.

ProblemaDónde dueleRasgo que ayuda a distinguirlo
Bursitis retrocalcáneaDetrás del talón, por delante del tendónHinchazón y dolor al apretar entre tendón y hueso
Bursitis superficial del AquilesDetrás del talón, bajo la pielNódulo o zona roja donde roza el zapato
Tendinopatía del AquilesA lo largo del tendón o en su inserciónRigidez matinal y engrosamiento del tendón
Fascitis plantarBajo el talón, por la parte internaDolor en los primeros pasos tras el reposo
Fractura por estrés del calcáneoTodo el talónDolor que progresa con la actividad y al comprimirlo por los lados
GotaSuele empezar en el dedo gordoDolor brusco e intenso con piel roja y caliente

La revisión de la American Academy of Family Physicians sitúa la bursitis retrocalcánea junto a la deformidad de Haglund y la tendinopatía del Aquiles entre las causas de dolor posterior del talón, y la diferencia de la fascitis y de la fractura por estrés, que duelen en la planta. AAFP: dolor de talón. Si el dolor está debajo del talón y no detrás, la guía de fascitis plantar puede resultarte más útil.

Bursitis infecciosa o por cristales: cuándo no esperar

La bursitis causada por bacterias o por cristales, como en la gota, suele acompañarse de enrojecimiento, hinchazón, dolor intenso y calor alrededor de la bolsa. Si se sospecha una infección, el médico puede extraer líquido con una aguja para analizarlo, y esto es especialmente importante en personas inmunodeprimidas, en las que los signos pueden ser escasos. En quienes toman anticoagulantes, una hinchazón brusca también puede deberse a un sangrado dentro de la bolsa.

Consulta con tu médico si los síntomas no mejoran o empeoran tras una o dos semanas de cuidados, siempre antes si tienes fiebre o escalofríos, no puedes mover la articulación o el dolor es muy intenso o punzante. El plazo de una o dos semanas no se aplica ante estas alarmas. Si además tienes diabetes, una herida, una zona caliente o un cambio de color en el pie se valoran con más rapidez. Ante un empeoramiento rápido con fiebre alta o malestar general, acude a urgencias.

Cómo se valora

El diagnóstico suele ser clínico: el profesional pregunta por el calzado, la actividad y las enfermedades previas, localiza el punto doloroso y busca enrojecimiento o hinchazón. En la bursitis retrocalcánea no suelen necesitarse pruebas de imagen al principio; pueden pedirse más adelante si no hay mejoría. Una radiografía no muestra la bursitis, pero ayuda a descartar una fractura del calcáneo o cambios por artritis inflamatoria, y la ecografía o la resonancia pueden usarse para valorar bolsas profundas o excluir otras lesiones.

Opciones de manejo que suelen plantearse

El objetivo es reducir la presión y la irritación de la bolsa y tratar la causa si la hay. Las medidas descritas por las fuentes consultadas incluyen:

  • Cambiar a un calzado de tacón bajo o con el talón abierto mientras dura la inflamación, y proteger la zona con almohadillas de gel o fieltro.
  • Usar cuñas o elevaciones de talón para disminuir la tensión o el roce, según indique el profesional.
  • Evitar temporalmente las actividades que provocan el dolor y aplicar frío envuelto en un paño durante periodos cortos. Con pérdida de sensibilidad o problemas circulatorios, consulta antes de hacerlo.
  • Trabajar en fisioterapia la flexibilidad y la fuerza alrededor del tobillo cuando el dolor lo permita.
  • Tratar la gota, la infección o la artritis de base si existen.

Los antiinflamatorios y las infiltraciones son decisiones médicas. El Manual MSD advierte de que la infiltración de corticoide puede aliviar temporalmente, pero no debe hacerse dentro del tendón de Aquiles, y MedlinePlus señala que tras una infiltración hay que evitar estirar en exceso el tendón por riesgo de rotura. La cirugía se reserva para casos poco frecuentes que no mejoran.

MedlinePlus indica que la bursitis retrocalcánea casi siempre mejora en algunas semanas con el tratamiento adecuado. Si reaparece, conviene revisar el calzado, el ritmo con el que aumentas la actividad y la posibilidad de una enfermedad inflamatoria de base.

Qué puede aportar la fisioterapia

Cuando se han descartado infección y fractura, la fisioterapia puede ayudar a ajustar la carga, mejorar la movilidad del tobillo y la fuerza de la pantorrilla y planificar una vuelta progresiva a caminar o correr sin volver a irritar la bolsa. Si quieres conocer cómo se plantea una valoración, puedes consultar la página de Fisioterapia en MediBilbao. Esta información es general y no sustituye una exploración individual.

Preguntas frecuentes sobre la bursitis del pie

¿La bursitis del talón es lo mismo que un espolón?

No. La bursitis es la inflamación de una bolsa de líquido; el espolón es una formación ósea. La deformidad de Haglund, un relieve del hueso, sí puede favorecer la bursitis al rozar con el zapato.

¿Puedo pinchar o vaciar el bulto en casa?

No. Aspirar el líquido es un procedimiento que realiza un profesional con técnica estéril, y hacerlo por tu cuenta puede introducir una infección.

¿Por qué me sale más en un pie que en el otro?

Suele depender de dónde roza el calzado, de la forma del hueso o de cómo cargas cada pie. Observar el desgaste de los zapatos puede aportar pistas a la consulta.

¿Puedo seguir corriendo con bursitis retrocalcánea?

Correr con dolor que aumenta suele mantener la irritación. Conviene reducir o adaptar la carga y retomar de forma gradual según la respuesta del talón y la indicación del profesional.